Una Navidad Distinta…

 

A veces, de tanto hacer algo, se nos olvida porque lo hacemos o para que sirve. Algo así nos puede pasar con la Navidad.
Tanto nos la promueven, tanto nos la recuerdan los medios y la publicidad, que corremos el riesgo de olvidar o, por lo menos, diluir su significado. Por eso, vale la pena detenernos un momento y recordar que significa está fecha y de qué manera la estamos viviendo.
Por supuesto, es una celebración de los niños, a los que les llegan misteriosamente regalos y donde se juega el juego amoroso de buscar los juguetes para ver si los Santos Reyes de veras existen.
También es la fiesta de todos, porque todos, en algún rincón de nuestra alma, no dejamos de ser niños. Pero, sobre todo, celebramos al más importante de todos los niños, al Niño Jesús, que nació como el menos importante de los niños y llegó a ser el más importante de los hombres, Dios hecho hombre. Es el tiempo para recordarnos celebra el nacimiento de Jesucristo.
Para nosotros todos los cristianos creyentes es el Hijo de Dios; Dios hecho hombre, quien vino a la tierra, para redimir a los hombres de los pecados o faltas. Y con esto, posiblemente sin ser conscientes, celebramos el mayor de todos los regalos: Dios Padre, regalándonos a su Hijo para que nos salváramos del pecado y de la muerte.
Es una ocasión para celebrar y de poder demostrar a nuestros amigos nuestro aprecio, nuestro cariño, la posibilidad de intercambiar regalos. Aquí, posiblemente, es donde más han influido el comercio y los medios para hacernos sentir mal si no damos un regalo, entre más caro, mejor. Pero, exageraciones aparte, no deja de ser valioso el celebrar la generosidad y el cariño de una manera concreta.

Navidad es mucho más que una tradición, Navidad es la ocasión para poner a Jesús en el centro de la espiritualidad ya sea personal, familiar o en la Comunidad en que vivimos, porque Dios nos ama y desea que su luz siempre brille en nuestros corazones como la estrella de Belén que brillo en Oriente para guiar a los Reyes Magos.

Navidad, es época para perdonar, dar Amor, Comprensión, Paz y Justicia a la humanidad, que en todos los hogares haya humildad, unión familiar, amor al prójimo y sobre todo tener fe y amor a nuestro salvador, JESÚS, quien dio su vida por amor a sus hijos muriendo en la Santa Cruz y nos dejó su ejemplo a todos nosotros para seguir sus huellas.
Es por eso que ello todos los días deben ser Navidad; para que cada deseo se haga realidad y que el mundo sonría al despertar para que se abra la puerta y no se cierre más. Cada uno de nosotros debemos amarnos, respetarnos agradecer por toda las maravillas que tenemos en nuestras vidas. Debemos sobre todo dar mucho amor compartiendo lo mucho o lo poco que tenemos con nuestros semejantes, pero no solo en está época sino todos los días porque el compartir es amar, el amar es estar en gracia con Dios y su Luz siempre brillará en nuestro corazón y nos dará paz en nuestros que tantos necesitamos.
Juntos hagamos que está Navidad, nos deje una enseñanza en el alma, se que todos tienen problemas económicos, al menos la gran mayoría, pero un dulce no hará más pobre a ninguno de nosotros y les aseguro que será el dulce más dulce del mundo.
Navidad, Navidad dulce Navidad.
Vivamos con la alegría de ese día.

Enviado por: Lulú 35
Panamá

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