Una palabra irresponsable: puede encender discordias.
Una palabra cruel: puede arruinar una vida.
Una palabra de resentimiento: puede causar odio
Una palabra brutal: puede herir o matar.
Una palabra amable: puede suavizar las cosas.
Una palabra alegre: puede iluminar el día.
Una palabra oportuna: puede aliviar la carga.
Una palabra de amor: puede curar y dar felicidad.
¡Las palabras son cosas vivas!
¡Bendicen o maldicen,
Alientan o abaten,
Salvan o condenan!
“Mas Yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado y por tus palabras serás condenado.” — Jesús (Mateo 12:36-37)















Publicado por Jessica Olvido en 22 Junio 2009 at 5:01 PM
Hola!
Buenas tardes, amiga Mirian.
Muy agradecida por el comentario que me ha dejado en el blog .
Hermoso lo que me encontrè en el suyo el dìa de hoy, me gusto
mucho, son muy apropiadas las reflexiones que nos invita a leer
ahora dependerà de nosotros ejecutarlas ya que si las aplicaramos
serìa de una ayuda enorme para nuestro crecimiento y nuestra
paz espìritual..le deseo una hermosa tarde, llena de bendiciones.
Le enviò mi cariño y admiraciòn.
Jessica Olvido
Publicado por MirianAguilar en 23 Junio 2009 at 10:10 PM
Hola Jessi.
Gracias a ti cariño, por el privilegio de leerte en este espacio, tu blog es hermosisimo, me encanto, y estaré llegando a dejarte mis saludos y por supuesto mis Bendiciones para ti.
Gracias por tu escrito Jessi… besos…;)
Publicado por Alejandro Pardellas en 24 Junio 2009 at 8:17 AM
La verdad es que a veces hablamos muy precipitadamente y sin meditar las consecuencias que pudieran acarrear o hacer sentir a los demás.
Una buena reflexión.Te felicito.
Las palabras pueden ser una bendición, usémoslas bien.
Un saludo!!
Publicado por MirianAguilar en 24 Junio 2009 at 11:13 PM
Ale.
Gracias Amigo, por tus bellas palabras.
Saludos para ti también y besos..